miércoles, 31 de octubre de 2007

Yo La Tengo - May I Sing With Me (1992)


Este es sin duda el disco diferente de Yo La Tengo. Aún cuando uno sea un fan al que se le ha pasado escuchar May I Sing With Me o sea uno que no sabe si Yo La Tengo cantan en inglés o castellano, este es un buen lugar para hallar buena música. No sólo marca un punto importante para la banda en cuanto a sus integrantes (el primer disco con el bajista James McNew, quien se ha mantenido desde ese entonces) sino también porque se puede ver que su sonido empieza a tomar la forma (aunque de manera un poco incierta) que lanzamientos posteriores tendrían. No tiene shoegazers, no tiene ese noise pop tan rico que nos supieron regalar después pero está plagado del indie más desesperado por ser notado, de buena manera. Otro de los buenos atributos que tiene es la introspectiva voz de Georgia Hubley en canciones como "Swing for Life". Muy al estilo dream pop que es una de las características más llamativas de YLT.

De arranque se puede decir que el disco es mayormente de guitarra y batería. Error. Si bien el bajo no cumple una destacadísima labor si tiene sus espacios para brillar y hacerse escuchar. Es visible que McNew logró compenetrarse muy bien al sonido de YLT en ese entonces: una base de batería y bajo muy bien combinados en el fondo mientras la atención se la lleva las explosiones de Ira Kaplan en la guitarra. A veces de manera genial ("Some Kinda Fatigue"), a veces predecibles (la parte final de "Swing for Life"), a veces como salida de sesiones de jamming ("Mushroom Cloud of Hiss"). Esta última canción mencionada, por cierto, al parecer cae bien entre todo hincha del indie según parece. Aún no leo una crítica negativa sobre la canción. Yo hubiera supuesto que era un de esas que dividen a la fanaticada.

Otro hecho a notar es el casi completo alejamiento en este disco del country y lo acústico. Digo esto porque May I... es el sucesor de Fakebook, el disco country de YLT. No es que se llegaron a alejar del género completamente ya que sus siguientes discos mostrarían retazos de esta influencia. Simplemente esta ausente aquí.

Volviendo al punto, May I Sing With Me no fue el disco que el rock necesitaba. No apareció entre los 500 de Rolling Stones o en listas de otras publicaciones musicales importantes. Deben ser pocos los fans de YLT que lo rankean como su favorito. Sin embargo, es un disco que merece la pena ser escuchado no una, sino dos y tres y cuatro veces. Realmente no fue lo poco accesible que esperaba que fuera, sucedió todo lo contrario.

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